Reflexiones que te pueden ahorrar dinero al viajar.
- La Tercera ™

- hace 2 días
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Autor: Carlos Vargas. Operador turístico costarricense en Las Vegas.

Durante muchos años he trabajado en el turismo y he tenido la oportunidad de conversar con cientos de viajeros. He escuchado historias extraordinarias, pero también historias lamentables.
Algunos de mis propios clientes han llegado después de haber sido engañados por falsas promociones, agencias inexistentes, ofertas que parecían demasiado buenas para ser verdad o servicios que nunca recibieron. Incluso yo mismo fui víctima de una estafa realizada por un supuesto agente de viajes.
Por esa razón, cuando hablo de este tema no lo hago desde la teoría ni desde lo que leí en internet. Lo hago desde la experiencia.
Vivimos en una época donde la información está al alcance de todos, pero también donde el engaño puede presentarse con una apariencia profesional, una página atractiva, miles de seguidores o comentarios aparentemente positivos.
Las cifras son alarmantes. Cada año millones de dólares son perdidos por consumidores que confiaron en anuncios, perfiles o recomendaciones encontradas en redes sociales. Lo más preocupante es que muchas de estas estafas están relacionadas con viajes y turismo, un sector donde las personas suelen realizar pagos anticipados y donde muchas veces es difícil verificar la autenticidad de quien ofrece el servicio.
Según datos de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC), cerca del 30% de las personas que reportaron pérdidas económicas por estafas en 2025 indicaron que el primer contacto ocurrió a través de redes sociales. Las pérdidas reportadas superaron los 2,100 millones de dólares.
Entre los fraudes más comunes que afectan a los turistas se encuentran:
• Paquetes vacacionales ofrecidos a precios irreales para atraer depósitos rápidos.
• Hoteles que no existen o cuyas fotografías no corresponden a la realidad.
• Boletos aéreos que nunca son emitidos después de recibir el pago.
• Agencias de viajes falsas que desaparecen una vez recibido el dinero.
• Sitios web que imitan a empresas legítimas para obtener información personal o pagos.
• Reseñas falsas creadas para aparentar una reputación que no existe.
• Promociones publicadas por personas que jamás visitaron el destino que están recomendando.
• Tours anunciados con fotografías espectaculares que poco tienen que ver con la experiencia real que recibirá el visitante.
La tecnología ha facilitado el acceso a la información, pero también ha facilitado el engaño. Hoy es posible crear páginas profesionales, videos convincentes e incluso testimonios falsos en cuestión de minutos.
Por eso considero que la mejor herramienta para protegernos sigue siendo el análisis crítico.
Antes de reservar un viaje, pregunte. Investigue. Compare. Solicite referencias. Verifique licencias, registros y experiencia real. Desconfíe de las ofertas que parecen demasiado buenas para ser verdad. Como viajero, como consumidor y como profesional del turismo, he aprendido una lección importante:
No debemos creer algo solamente porque aparece en nuestras redes sociales.
La confianza debe construirse con honestidad, transparencia y experiencia comprobada.
Escribo estas líneas no para generar miedo, sino para invitar a la reflexión. Porque una decisión tomada con información verificada puede evitar pérdidas económicas, decepciones y momentos difíciles que nadie debería vivir durante algo tan importante como sus vacaciones.
Viajar debe ser una experiencia de descubrimiento y alegría, no una oportunidad para convertirse en víctima de un fraude, o de un "Viajero Inteligente".



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