Por qué la Junta del Banco Central volvió a frenar un recorte en la tasa clave pese a la inflación negativa
- Por Redacción La Tercera™

- hace 2 días
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En términos de gobernanza monetaria, la decisión del Banco Central de Costa Rica de mantener la tasa de política monetaria en 3,25% responde a una lectura distinta del balance de riesgos, más que a un desconocimiento del análisis técnico interno. La Junta Directiva optó por una estrategia de pausa operativa, aun cuando su División Económica recomendó bajar la tasa a 3%, con base en inflación negativa y expectativas persistentemente bajas.

Desde la óptica de los directivos, el principal argumento es que la política monetaria vigente no está actuando como un freno para la actividad económica. La economía sigue creciendo, no hay señales de estrés financiero ni presiones cambiarias, y aún existe rezago en la transmisión de las reducciones aplicadas en 2025. Bajo esa lógica, un nuevo recorte podría anticiparse innecesariamente y generar distorsiones si las condiciones cambian.
Otro factor clave es el diagnóstico sobre la inflación. Para la Junta, los registros negativos no son consecuencia de una debilidad estructural de la demanda interna, sino de choques externos y transitorios, como la caída en precios internacionales de materias primas, el petróleo y efectos climáticos sobre productos agrícolas. En esa lectura, una baja adicional de la TPM tendría un impacto limitado sobre el comportamiento de los precios y podría sobrerreaccionar a factores que no controla la política monetaria.
También pesa la señalización. Los directivos buscan reforzar credibilidad y prudencia, dejando claro que el Banco no reaccionará mecánicamente a un solo indicador. Permitir que el mercado asimile plenamente los recortes previos forma parte de una estrategia de estabilidad, especialmente cuando algunas expectativas inflacionarias muestran una leve recuperación reciente.
Del lado técnico, el enfoque es distinto. La División Económica advierte que, con inflación general y subyacente en niveles muy bajos, una postura neutral podría no ser suficiente para reconducir los precios hacia la meta. Economistas externos y representantes empresariales coinciden en que existe margen para una política más expansiva, dada la debilidad del componente doméstico del crecimiento y la ausencia de presiones macrofinancieras.
En síntesis, no se trata de un choque entre “técnicos y no técnicos”, sino de valoraciones divergentes sobre el timing y la intensidad de la política monetaria. La Junta priorizó cautela, lectura estructural de la inflación y absorción de estímulos previos. El equipo técnico, en cambio, empujó por mayor proactividad para acelerar el retorno de la inflación al rango objetivo.




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