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Trump irrumpe en el debate cultural y arremete contra el show de Bad Bunny en el Super Bowl

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX escaló rápidamente del terreno del entretenimiento al plano político y cultural tras las duras críticas emitidas por Donald Trump, quien calificó la presentación de Bad Bunny como un fracaso absoluto y una señal equivocada para la audiencia global.

A través de un mensaje publicado la noche del domingo 8 de febrero en su red Truth Social, el presidente de Estados Unidos sostuvo que el show “no tiene sentido” y que está lejos de representar los estándares de éxito, creatividad y excelencia que, a su juicio, deberían proyectar los Estados Unidos en un evento de alcance mundial.



Trump apuntó directamente al contenido artístico de la presentación y cuestionó su pertinencia para audiencias infantiles, considerando que millones de niños siguieron la transmisión dentro y fuera del país. En ese marco, aseguró que el mensaje y la puesta en escena no fueron adecuados para un espacio televisivo de esa magnitud.

“Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que están viendo el espectáculo en todo Estados Unidos y en todo el mundo”, escribió el mandatario, elevando el tono de sus críticas.


El exmandatario fue más allá y definió el show como una “bofetada” a la imagen del país. Además, anticipó que, pese a lo que considera un pobre desempeño artístico, la presentación recibiría evaluaciones positivas por parte de los medios tradicionales, a los que volvió a desacreditar.

“No hay nada inspirador en este desastre de show de medio tiempo y, véanlo, recibirá excelentes críticas de los medios de noticias falsas, porque no tienen ni idea de lo que está ocurriendo en el mundo real”, agregó.

En el mismo mensaje, Trump aprovechó la visibilidad del evento para reiterar comentarios sobre la situación económica de Estados Unidos y cuestionar una reciente modificación en las reglas del saque inicial de la NFL, sugiriendo que debería ser eliminada.


El show de medio tiempo del Super Bowl, uno de los activos mediáticos más potentes del mercado audiovisual global, suele generar opiniones polarizadas. Mientras un sector del público y de la industria valoró la propuesta artística encabezada por Bad Bunny, otras voces, como la de Trump, expresaron un rechazo frontal, reactivando el debate sobre cultura, audiencias y representación en los grandes eventos deportivos.

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