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Cuánto “cuesta” una curul legislativa, el mapa real de votos por provincia

¿Cuántos votos se necesitan realmente para llegar a la Asamblea Legislativa? La respuesta corta es clara, no existe una cifra estándar. El costo electoral de una diputación varía según la provincia, el tamaño del electorado y la mecánica de reparto que establece el sistema constitucional.

El pasado domingo se definieron en las urnas los 57 diputados que asumirán funciones a partir del 1.° de mayo. El resultado dejó un dato clave para el análisis político y estratégico, algunas curules se obtuvieron con poco más de 15.000 votos, mientras que otras superaron con holgura los 55.000 sufragios.



En términos de eficiencia electoral, las diputaciones más baratas se registraron en Guanacaste y Puntarenas, donde el Partido Liberación Nacional logró escaños con un promedio cercano a los 15.000 votos por legislador. En el extremo opuesto, en Heredia, cada diputación obtenida por Pueblo Soberano superó los 55.000 votos, una diferencia superior al 260%.

Incluso dentro de una misma provincia, el costo por curul no es homogéneo. En San José, por ejemplo, el Frente Amplio necesitó más de 42.000 votos para cada uno de sus tres diputados, mientras que la Unidad Social Cristiana logró su único escaño con poco más de 38.000 sufragios, una brecha cercana al 9%.


Cómo funciona el sistema

La explicación está en el modelo de asignación. El artículo 106 de la Constitución Política establece que, tras cada censo de población, el Tribunal Supremo de Elecciones redistribuye las diputaciones por provincia según su peso demográfico.

Con base en el censo de 2022, San José concentra 18 curules, Alajuela 12, Cartago y Puntarenas 6 cada una, y Heredia, Guanacaste y Limón 5 respectivamente.

La fórmula operativa es directa. Se divide el total de votos válidos de la provincia entre el número de escaños asignados. Ese resultado es el cociente electoral. Los partidos que alcanzan ese cociente aseguran automáticamente una diputación.

Si quedan curules sin asignar, entra en juego el subcociente, que equivale a la mitad del cociente. Solo los partidos que superan ese umbral pueden competir por los escaños restantes, junto con aquellos que, tras obtener diputaciones por cociente, conservan remanentes de votos.

La asignación se realiza de mayor a menor según esos remanentes, en rondas sucesivas, hasta completar todas las curules disponibles. El sistema premia la eficiencia y penaliza a quienes, pese a sumar votos relevantes, no logran alcanzar el piso mínimo.


Curules baratas, votos excluidos

Este mecanismo explica por qué una diputación puede obtenerse con un remanente relativamente bajo, mientras otras fuerzas políticas quedan fuera pese a acumular decenas de miles de votos. En San José, Pueblo Soberano logró un octavo escaño con poco más de 1.700 votos remanentes, mientras partidos como Nueva República y Avanza, con cerca de 20.000 y 16.000 votos respectivamente, no accedieron a ninguna curul por no alcanzar el subcociente.


Un Congreso menos fragmentado

El resultado final configura un nuevo escenario de poder. Pueblo Soberano, partido de la presidenta electa Laura Fernández, se consolida como la fracción más grande en la Asamblea Legislativa desde 1982, con 31 de las 57 curules.

El antecedente más cercano se remonta al gobierno de Luis Alberto Monge, cuando Liberación Nacional alcanzó 33 diputados. Además, este Congreso será el menos fragmentado de los últimos 24 años, muy lejos de los parlamentos multipartidistas que marcaron las primeras décadas del siglo XXI.

Los cálculos de este análisis se realizaron con base en el último corte oficial del Tribunal Supremo de Elecciones, divulgado el 2 de febrero al mediodía, con el 96,87% de las mesas escrutadas.

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