Daño patrimonial y medicamentos “fantasma”: lo que revelan auditorías y denuncias en la Caja Costarricense de Seguro Social.
- Por Daniel Johnson
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LT3— Informes internos y denuncias acumuladas desde 2012 advierten sobre inconsistencias en el manejo de inventarios dentro de la Caja Costarricense de Seguro Social, particularmente en el Área de Almacenamiento y Distribución (ALDI), encargada de la logística de medicamentos a nivel nacional.
Una revisión realizada en 2016 determinó que inventarios en bodegas, farmacias y proveedurías no coincidían. En total, cerca de ₡170 mil millones en insumos presentaban inconsistencias, con un faltante superior a ₡1.405 millones y productos no registrados por aproximadamente ₡1.040 millones.

El informe de auditoría interna ASAAI-11-2017 concluyó que las anomalías no correspondían a eventos aislados. El documento identificó registros incompletos, ausencia de controles, validaciones sin respaldo y procesos operando sin normativa. Además, se señalaron prácticas sin trazabilidad, como la comercialización de tarimas sin lineamientos definidos.
Los hallazgos también evidenciaron debilidades estructurales en los sistemas de control, incluyendo eliminación recurrente de registros, inexistencia de indicadores de seguimiento y ajustes sin secuencia lógica, lo que consolidó un patrón sostenido de inconsistencias.
Una denuncia posterior advierte que, ante diferencias en inventarios, se habrían aplicado “Notas de Ajuste” en sistemas como SIGES y SICS sin que mediara investigación técnica suficiente. En ese contexto, se señala además que parte de los medicamentos habrían vencido dentro de bodegas institucionales sin una gestión oportuna, generando pérdidas económicas directas, mientras que otros fueron tratados como desecho sin claridad en los controles de disposición final.

El documento también plantea la posibilidad de sustituciones en registros, en las que productos de mayor valor habrían sido reemplazados por otros de menor costo, afectando la trazabilidad financiera de los inventarios.
En paralelo, la denuncia describe inconsistencias en la asignación de funciones dentro de la estructura operativa. Se mencionan casos como el de Huberth Chávez Astúa, quien figuraba como bodeguero pero ejercía funciones de coordinación; Paola Rodríguez González, vinculada a funciones sin cumplir requisitos del puesto; Miguel Salas Araya, registrado como gerente sin ejercer plenamente ese rol; y Eduardo Serrano Fernández, quien habría asumido funciones superiores sin respaldo formal. También se menciona a Martín Cubero en decisiones relacionadas con nombramientos, todo esto según una denuncia anónima recibidas el 27 de abril de 2016 por Auditoría de la Caja Costarricense de Seguro Social.
En marzo de 2026, una nueva denuncia anónima ante Auditoría Interna señaló que en el Almacén Central de San Francisco de Dos Ríos se identificaron insumos médicos que no fueron distribuidos oportunamente. Entre ellos, más de 250 tarimas de guantes estériles con fecha de vencimiento al 31 de enero de 2026, que habrían permanecido almacenadas hasta perder su valor.

Según el documento, el sistema SIGES debía generar alertas para su distribución anticipada; sin embargo, no se habrían activado mecanismos de contingencia ni procesos de redistribución a nivel nacional, lo que derivó en la pérdida total del insumo.
La denuncia también advierte sobre procesos de descarte sin trazabilidad completa, denominados como “destrucción silenciosa”, y señala antecedentes de situaciones similares en diciembre de 2025.
Los elementos descritos configuran un patrón en la gestión de inventarios, en el que las inconsistencias, los vencimientos y los ajustes sin respaldo coinciden con reportes de escasez de insumos en distintos centros médicos del país.




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