top of page

Gobierno apuesta por red aeroportuaria para extender vida del Juan Santamaría y frena, por ahora, Orotina

El futuro de la conectividad aérea del país se está redibujando con una lógica de optimización de activos existentes y gestión de capacidad, más que con megaproyectos inmediatos.

La estrategia del Gobierno apunta a estirar la vida operativa del aeropuerto internacional Juan Santamaría hasta el año 2056, apoyándose en un paquete robusto de inversiones en esa terminal y en el fortalecimiento coordinado de aeródromos regionales, mientras el proyecto del aeropuerto de Orotina permanece en pausa. Así lo plantearon el ministro de Obras Públicas y Transportes, Efraím Zeledón, y el director de Aviación Civil, Marcos Castillo, a partir de un estudio técnico contratado por la DGAC.



En el caso del Juan Santamaría, la hoja de ruta considera una intervención estructural de alto impacto. Actualmente se ejecuta una expansión hacia el sector oeste, donde se construye un edificio de cuatro niveles que concentrará nuevas áreas de check in con tecnología avanzada, oficinas de aerolíneas, reclamo de equipaje y la reubicación de servicios del Ministerio de Agricultura y Aduanas. El inmueble también integrará un centro de transporte terrestre con taxis, renta de vehículos y shuttles, además de un espacio renovado para recepción y despedida de pasajeros.


Esta obra tiene un costo estimado de 62 millones de dólares, registra un avance cercano al 60 por ciento y comenzaría a habilitar áreas operativas a mediados de este año. A ello se suman rampas remotas capaces de atender aeronaves de cuerpo ancho y calles de servicio, lo que permitiría agregar cuatro posiciones para aviones clase C, convertibles en dos para fuselaje ancho.

El paquete en ejecución incluye además un edificio de parqueos de seis niveles, la ampliación de la terminal doméstica con conclusión prevista para abril del próximo año y la conexión física entre ambas terminales mediante una pasarela techada. Según el gestor aeroportuario, el plan maestro del Juan Santamaría para la próxima década contempla inversiones acumuladas por unos 390 millones de dólares.


En paralelo, se proyecta una modernización de servicios mediante equipos de autochequeo, sistemas de tomografía y puertas automáticas de control migratorio con datos biométricos. Para 2027 también se prevé el inicio de la construcción de un hotel frente al aeropuerto, desarrollado por la cadena Marriott como inversión comercial independiente del gestor.

La lógica de negocio detrás de esta estrategia se apoya en una operación en red. El estudio técnico recomienda reforzar aeropuertos internacionales y domésticos para distribuir la demanda aérea y aliviar la presión sobre Alajuela. En Liberia, ya se adjudicó la ampliación de una plataforma remota de 20.000 metros cuadrados para aeronaves privadas y comerciales, y se espera recibir en marzo el plan maestro del concesionario Coriport para definir nuevos desarrollos en la terminal.

Quepos figura como el siguiente punto de intervención relevante. Aunque no es aeropuerto internacional, se proyecta una nueva plataforma y un edificio terminal para atender vuelos privados. La contratación de la plataforma ya está publicada en Sicop, con expectativa de recibir ofertas este trimestre e iniciar obras este mismo año. La terminal podría comenzar a construirse en 2027, con una inversión conjunta cercana a los 8 millones de dólares.


En Limón, el proceso avanza con mayor cautela. Actualmente se desarrollan estudios de mercado y topográficos que darán paso a evaluaciones ambientales y, posteriormente, al plan maestro. Este tramo preliminar podría tomar al menos un año adicional antes de definir plazos de obra.

Un escenario similar enfrenta el aeropuerto internacional de la zona sur. Para marzo se prevé iniciar una contratación de 400.000 dólares destinada al rescate arqueológico, una fase crítica que podría extenderse entre cuatro y seis meses. Superado ese hito, deberán completarse estudios de impacto patrimonial, análisis de inundaciones e inventarios forestales antes de avanzar hacia la prefactibilidad y el plan maestro. Las autoridades evitaron comprometer fechas para obras, subrayando que todo dependerá del resultado de esta etapa.


En este contexto, el aeropuerto de Orotina no está descartado, pero sí despriorizado. El horizonte operativo del Juan Santamaría hasta 2056 abre una ventana para reevaluar su conveniencia, alcance y escala, en función de futuras revisiones de los planes maestros, que se actualizan cada cinco años. El estudio técnico incluso sugiere que, de concretarse, Orotina podría desarrollarse con una dimensión menor a la planteada originalmente y solo después de agotar la capacidad real de la terminal de Alajuela.

La apuesta oficial es clara. Diversificar puntos de entrada aérea, fortalecer la conectividad regional y sostener el crecimiento del turismo sin depender de un solo aeropuerto. Bajo esta lógica, la operación en circuito de aeródromos se consolida como el eje estratégico para administrar demanda, extender la vida útil del principal hub del país y ganar margen de decisión para las próximas décadas.

Comentarios


bottom of page