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Arancel global del 10% redefine el tablero para las exportaciones costarricenses a Estados Unidos

La relación comercial entre Costa Rica y Estados Unidos entra nuevamente en una fase de alta volatilidad. A pocas horas de que la Corte Suprema estadounidense dejara sin efecto los aranceles impuestos a más de 160 socios comerciales, el presidente Donald Trump comunicó la aplicación de un arancel global del 10% bajo una base legal distinta, reconfigurando de inmediato el entorno para los exportadores nacionales.



Desde una perspectiva de negocio, el impacto es relevante. Aunque la tarifa anunciada implica una reducción frente al 15% que se aplicaba a Costa Rica desde agosto, mantiene un sobrecosto que erosiona competitividad, afecta márgenes y obliga a revisar proyecciones financieras y cadenas de suministro. La medida se fundamenta en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite aranceles temporales de hasta un 15% para atender desequilibrios en la balanza de pagos, con un plazo máximo de 150 días salvo extensión del Congreso.


El riesgo para Costa Rica se concentra especialmente en el sector de dispositivos médicos, que representa cerca de la mitad de las exportaciones de bienes hacia Estados Unidos. Este rubro ya se encuentra bajo investigación por motivos de seguridad nacional, lo que incrementa la exposición a decisiones unilaterales y refuerza la necesidad de una gestión estratégica del riesgo comercial.


A nivel institucional, el Ministerio de Comercio Exterior ha reiterado que el fallo judicial permitiría, una vez operativizado, retomar plenamente las condiciones del DR-Cafta, que establece arancel cero. Sin embargo, especialistas advierten que la implementación administrativa y eventuales reembolsos podrían tomar semanas o incluso meses, manteniendo un limbo operativo para importadores y exportadores.

Analistas coinciden en que el uso de instrumentos legales alternativos por parte de la Administración Trump limita la imposición masiva de aranceles, pero no elimina la incertidumbre. Para las empresas, el mensaje es claro: evitar decisiones abruptas, fortalecer escenarios de planificación y mantener flexibilidad estratégica hasta contar con mayor claridad regulatoria.


En el plano diplomático y comercial, la tarifa del 10% añade fricción a las negociaciones bilaterales en curso. No obstante, Costa Rica continúa posicionándose como socio estratégico, confiable y resiliente, apostando al diálogo técnico y político como principal vía para mitigar impactos y preservar el acceso preferencial a su principal mercado de exportación.

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