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COMUNICADO OFICIAL CIERRE DE LA TERCERA CR

hace 4 horas
7 min de lectura

COMUNICADO OFICIAL

CIERRE DEFINITIVO DE LA TERCERA


A nuestros amigos, no tan amigos, colaboradores y personas que han acompañado este proyecto:


Hoy comunico, con profundo pesar, mi decisión de poner fin a La Tercera CR

Esta decisión no responde a una falta de voluntad, compromiso o pasión por el ejercicio periodístico. Responde a una serie de acontecimientos personales, económicos y judiciales que han terminado por afectar gravemente mi tranquilidad, mi dignidad y mi honra como ser humano.


Hemos sido objeto de una acusación de naturaleza sumamente seria por parte de la señora Ana Gabriela Chaves, pareja del exfiscal y abogado José Pablo Murillo, a raíz de una controversia comercial relacionada con la venta de un teléfono celular y una relación profesional que posteriormente terminó en circunstancias lamentables.


1. El origen del conflicto: la venta del iPhone 15 Pro

La situación tiene su origen en la venta de un iPhone 15 Pro a una persona mayor de edad. (Gabriela Chaves) por una cifra especial. Posteriormente, el dispositivo fue bloqueado mediante el IMEI por la operadora CLARO, luego de que se presentaran inconvenientes relacionados con el pago de las cuotas correspondientes.

A raíz de esta situación, José Pablo Murillo, quien además había fungido como mi abogado defensor en distintos procesos judiciales, comenzó a realizar reclamos por el dispositivo y llegó a tratarme de ladrón.

Considero que dicho señalamiento fue injustificado y constituyó un ataque directo contra mi imagen y mi honra.

La situación escaló hasta el punto en que, según mi versión de los acontecimientos, fui presionado para asumir el pago de una suma que correspondía a obligaciones originalmente no canceladas por su esposa, Ana Gabriela Chaves.

Procedí a realizar los pagos que se me exigieron. Sin embargo, después de efectuarse el reembolso correspondiente al monto real, el teléfono celular nunca me fue devuelto.

Es decir: ellos recibieron nuevamente el dinero, pero el dispositivo continuó sin ser entregado.

2. Los antecedentes económicos relacionados con el Castillo Country Club

Existe otro antecedente que resulta indispensable para comprender la dimensión de este conflicto.

Durante el año 2024, José Pablo Murillo y su esposa, Ana Gabriela Chaves, me ofrecieron la suma de $2.500 dólares por la producción y publicación de una serie de videos y reportajes relacionados con el Castillo Country Club y una fiscal adjunta de Heredia, identificada como Tatiana Chaves, quien se encontraba vinculada a una investigación.

Dichos contenidos fueron realizados y publicados en el marco de ese acuerdo.

Sin embargo, el dinero ofrecido nunca fue cancelado.

La falta de pago terminó generándome un perjuicio económico considerable, pues tuve que asumir con recursos propios el pago de más de ₡700.000 en honorarios profesionales a una compañera periodista, Joselyn Pacheco quien trabajó conmigo en la elaboración de esos reportajes.

En otras palabras, asumí compromisos económicos derivados de un trabajo periodístico que se había acordado realizar bajo una remuneración que finalmente no recibí.

Esta situación me dejó en una posición económica sumamente complicada.

3. La ruptura de la relación profesional con José Pablo Murillo

Después de los acontecimientos relacionados con el teléfono celular, tomé una decisión firme: separar a José Pablo Murillo de los procesos judiciales en los que fungía como mi abogado defensor.

La decisión respondió a tres razones fundamentales:

  • El trato recibido y los señalamientos de que yo era un ladrón.

  • El deterioro de la confianza indispensable en una relación abogado-cliente.

  • La negativa a devolverme el teléfono celular después de haberse efectuado el reembolso correspondiente.

No estaba dispuesto a continuar confiando mi defensa judicial a una persona con quien había llegado a semejante nivel de confrontación personal y económica.

4. La denuncia por supuesta extorsión

Posteriormente, y en el contexto de estos acontecimientos, Ana Gabriela Chaves presentó una denuncia en mi contra bajo el expediente 26-003298-0175-PE, atribuyéndome una supuesta estafa y señalando que yo, Daniel Johnson, habría intentado extorsionarlos para que me entregaran dinero a cambio de no publicar información que pudiera perjudicarlos.

Rechazo esa interpretación de los acontecimientos y considero que presenta una versión incompleta y descontextualizada de lo sucedido.

El mensaje que aparentemente sirve de fundamento para dicha interpretación fue el siguiente:


Se incorpora aquí la transcripción íntegra del mensaje original.


“Buenas tardes. Trate desde marzo de este año solventar la situación del IPhone 15 pro. No he obtenido respuesta. Ya se canceló 250.000 (costo total q he pago Gabriela, no su hija.) no pagaron 300.000 como lo indicó falsamente.

No tengo el iPhone. No tengo la plata, no tengo los famosos $2500

dólares de lo del castillo country club, y lo que si tengo son todas las pruebas de todo lo ocurrido.

Situación que me ha perjudicado como usted no tiene idea desde que tuve que tomar de mi dinero para pagarle a Joselyn mas de 700.000 por la estupidez del castillo country club.

Para el día de mañana, a más tardar 7:00 pm, quiero mis 250.000 en mi cuenta al teléfono 6302 8004.

No deseo su representación en mi caso de Diario Extra. Traigame las consecuencias me traiga.

No es posible que Host Zambrana esté contactando para decirme que me ofrece más dinero si sacamos más publicaciones de la idiotez ocurrida en el castillo country club. De no tener mi dinero de regreso el día de mañana a más tardar, dinero que me responsabilice de pagar y que he intentado como estúpido contactarlo todos los meses para terminar de cancelar una cifra que su esposa NO pagó, publicaré toda la situación mañana mismo en horas de la noche en La Tercera.

Explicando con lujo de detalle toda la situación ocurrida entre usted y yo.

No me voy a prestar más a que todos los días tenga que estar viviendo a ras económicamente y que usted descaradamente me siga viendo la cara de idiota.”



5. ¿Cuál era la lógica detrás de mi mensaje?

La lógica del mensaje debe comprenderse a partir de los antecedentes que lo motivaron.

En primer lugar, llevaba meses intentando resolver una situación comercial que se había originado con la venta de un teléfono celular. Había asumido pagos que, según mis registros, no correspondían a la suma originalmente reclamada y, pese a haberse realizado el reembolso, no tenía ni el dinero ni el dispositivo.

En segundo lugar, existía un perjuicio económico anterior relacionado con los reportajes del Castillo Country Club. Se me habían ofrecido $2.500 dólares que nunca recibí y, como consecuencia de los compromisos adquiridos para producir esos contenidos, terminé desembolsando más de ₡700.000 de mi propio dinero para pagar honorarios profesionales.

En tercer lugar, estaba enfrentando una situación de desgaste económico y personal que consideraba injusta, especialmente después de haber intentado solucionar el problema durante meses.

Por eso, cuando indiqué que haría pública la situación en La Tercera, estaba comunicando mi decisión de contar mi propia experiencia y exponer los antecedentes de una relación comercial y profesional que consideraba perjudicial.

No estaba ofreciendo un servicio periodístico a cambio de dinero ni negociando una suma para ocultar información. Estaba reclamando la resolución de un conflicto que, según mi posición, me había generado pérdidas económicas y un daño personal considerable.

La existencia de una controversia sobre el significado jurídico de ese mensaje deberá ser determinada por las autoridades competentes, con acceso a la totalidad de las comunicaciones y sus antecedentes.

6. Nuestra posición y las evidencias existentes

Quiero dejar constancia de varios elementos que considero fundamentales:

Primero: contamos con evidencias que respaldan nuestra versión de que el teléfono fue vendido a una persona mayor de edad y no a la hija de Ana Gabriela Chaves, como se afirma en la denuncia.

Segundo: existen registros de los pagos efectuados y de los montos realmente involucrados en la operación. Nuestra posición es que las cifras reclamadas por José Pablo Murillo no corresponden a los montos efectivamente pagados.

Tercero: existen antecedentes de la relación profesional y económica vinculada con los reportajes del Castillo Country Club, así como de los compromisos financieros que tuve que asumir para cumplir con ese trabajo.

Cuarto: considero especialmente grave que una controversia que inicialmente era comercial y profesional haya terminado trasladándose al ámbito judicial, con consecuencias que afectan directamente mi reputación y mi honra.

No pretendo sustituir a los tribunales ni anticipar una resolución judicial. Sin embargo, tampoco voy a permanecer en silencio frente a hechos que considero profundamente injustos.

7. El costo humano de esta situación y el cierre de La Tercera

Es un verdadero asco que una relación profesional que debió estar fundamentada en la confianza, la responsabilidad y el respeto terminara convirtiéndose en una experiencia de esta naturaleza.

Me resulta particularmente indignante haber asumido compromisos económicos para sacar adelante reportajes periodísticos que, según mi versión, nunca fueron remunerados conforme a lo ofrecido, y que esa misma relación terminara posteriormente marcada por acusaciones y confrontaciones.

Me parece inaceptable que mi persona, mi trabajo y mi reputación terminen involucrados en una situación que considero profundamente perjudicial para mi dignidad.

La señora Ana Gabriela Chaves ha acudido a los mecanismos judiciales con una acusación que rechazo y que considero que debe analizarse a la luz de todos los antecedentes. Me reservo el derecho de ejercer las acciones legales correspondientes para defender mi honor y demostrar mi versión de los hechos.

Quiero ser absolutamente claro: no voy a permitir que se confunda el legítimo reclamo de una obligación económica con una conducta delictiva que niego haber cometido.

Por todo lo anterior, he tomado la decisión de cerrar definitivamente La Tercera.

Me duele profundamente que un proyecto que representó trabajo, esfuerzo, compromiso y una enorme inversión personal termine de esta manera.

Y sí, me cago abiertamente en la actuación de Ana Gabriela Chaves, porque considero que sus acciones han contribuido a destruir un espacio que construí con enorme dedicación. Me parece igualmente reprochable la responsabilidad que atribuyo a José Pablo Murillo en el deterioro de esta relación y en los perjuicios económicos y personales que he tenido que enfrentar.

La Tercera no termina porque haya dejado de creer en el periodismo. Termina porque ya no estoy dispuesto a sacrificar mi tranquilidad, mi estabilidad económica y mi dignidad personal por sostener un proyecto que terminó convirtiéndose en el escenario de un conflicto de estas dimensiones.

A quienes nos leyeron, compartieron nuestros contenidos, confiaron en nuestro trabajo y acompañaron este camino: gracias.

Me retiro con la convicción de que mi trabajo, mi esfuerzo y mi historia merecen respeto.

La Tercera cierra sus puertas.

Daniel Johnson


Dirección de La Tercera

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