Tragedia del Virilla cumple 100 años y aún estremece la memoria histórica de Costa Rica
- Por Daniel Johnson
- hace 3 horas
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El 14 de marzo de 1926 un tren cargado de pasajeros partió desde Alajuela rumbo a Cartago. Muchos viajaban con fines religiosos o para asistir a un turno destinado a recaudar fondos para el Asilo de la Vejez. La locomotora iba repleta, incluso con personas colgadas en balcones y espacios exteriores, lo que evidenciaba una sobreventa de boletos y una carga superior a la capacidad permitida.

Cuando el convoy se aproximaba al puente conocido como puente Negro, sobre el río Virilla, ocurrió el desastre. Tres de los seis vagones se descarrilaron: uno se volcó, otro quedó incrustado en la estructura del puente y un tercero terminó cerca del precipicio de unos 60 metros de altura. Las condiciones del terreno, la velocidad y el exceso de pasajeros habrían influido en el accidente.
Los registros de la época estimaron al menos 251 personas fallecidas y 93 heridas, aunque nunca se logró determinar la cifra exacta. La magnitud del impacto provocó escenas caóticas, con decenas de víctimas esparcidas entre la vegetación, el cauce del río y los restos de los vagones. Vecinos de la zona fueron los primeros en acudir al rescate antes de la llegada de autoridades.
Algunos sobrevivientes relataron años después la experiencia traumática. Entre ellos estuvo Joaquín Ulate, quien perdió un brazo debido a las lesiones sufridas durante el descarrilamiento. Tras varias operaciones médicas, logró rehacer su vida, formar una familia y convertirse en uno de los testimonios vivos de la tragedia.
El desastre también dejó una profunda huella social. Muchas familias no pudieron identificar a sus seres queridos debido al estado de los cuerpos y a que las cédulas de identidad de la época no incluían fotografía. Las autoridades organizaron funerales colectivos y el gobierno declaró tres días de duelo nacional.

Con el tiempo, la responsabilidad legal recayó en la empresa ferroviaria. Aunque algunos trabajadores fueron detenidos inicialmente, no se trató como un delito doloso y quedaron en libertad poco después. Años más tarde se pagaron indemnizaciones a sobrevivientes y familiares de víctimas, con montos que variaron considerablemente según los daños.
Un siglo después, el sistema ferroviario del país ha cambiado con trenes modernizados y más estaciones. Sin embargo, el puente del Virilla permanece prácticamente en el mismo lugar donde ocurrió el desastre, hoy con señales visibles del paso del tiempo.
La tragedia sigue siendo recordada por familiares y estudiosos de la historia nacional. A pesar de ello, los homenajes materiales son escasos: una placa en el parque central de Santo Domingo y un pequeño monumento en el cementerio de Alajuela son de los pocos recordatorios permanentes de lo ocurrido.




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